Archivo mensual: febrero 2012

POR UNA NUEVA GENERACIÓN DE CONDUCTORES (Parte 2)

En algunos circuitos interestatales de la Unión Europea, sabemos de la existencia de carreteras, cuyo límite de velocidad lo pone el conductor, o sea, que no existe tal límite. Aún así, son  modernas vías de comunicación dotadas con todas las garantías de perfección en el diseño y la aplicación de la ingeniería de tránsito en su máxima expresión.

En nuestro país, la República Dominicana, se aplican los siguientes límites de velocidad:

  • Desde 80 hasta 100 k/m en carreteras y caminos asfaltados
  • Entre 10 y 15 km/h en áreas escolares
  • Hasta 35 km/h en áreas urbanas
  • Hasta 60 km/h en avenidas principales, elevados, pasos a desnivel y túneles.

Estos límites se han establecido como velocidad máxima, basados los mismos en las limitaciones de nuestras vías de comunicación, la economía de combustible y las mayores precariedades en el tradicional mantenimiento de las vías que adolecemos.

LA REALIDAD URBANA ACTUAL

Desde la época colonial a la fecha, el trazado vial urbano en la ciudad de Santo Domingo, comparado al Ovandino de otrora, ha evolucionado muy poco, por  no decir casi nada. Esta dramática aseveración  se puede apreciar observando que las vías no han evolucionado al unísono con el propio vehículo que las utiliza para desplazarse, cada vez a velocidades superiores a la anterior.

Vivimos en la época del ahorro del tiempo, pero la lentitud con que se produce nuestro desplazamiento de un punto de origen a nuestro destino, nos está restando el valioso tiempo para dedicárselo a la familia, la recreación, los deportes, al descanso, etc.

La hora pico actual se produce en tres intervalos:

  1. En las primeras horas de la mañana
  2. Al medio día
  3. Al atardecer

La misma ronda aproximadamente las 7-8 horas de duración y existen un sinnúmero de teorías de porqué es tan prolongado el tiempo pico (horas de mayor demanda de medios de transporte), en una ciudad cuyo recorrido urbano solo tiene unos 20 kilómetros de Este a Oeste y menos de 10 kilómetros desde el Malecón hasta Villa Mella (Dirección Norte-Sur).

Sin  necesidad de ser un experto en tránsito y transporte, podemos aseverar que hay sinnúmeros razones, algunas de las cuales citaré más adelante, siendo una de las de mayor peso, el hecho de que salimos todos a la vez a ocupar las vías para llegar de un lugar a otro, cuando nos dirigimos a la escuela, el colegio, los trabajos, las empresas, la recreación, el turismo, las entregas de mercancías, etc.

Los gobiernos, hasta el momento sin éxito, han implementado algunas medidas para frenar el congestionamiento de las vías en las horas pico. Por mencionar una de ellas: en varias ocasiones han tratado de hacer circular los vehículos en días laborables, atendiendo al terminal par o none de la placa. Recuerdo una de esas desafortunadas medidas, la cual se realizó impulsivamente, en respuesta a los editoriales de un comentarista noticioso. Y no se trata de que la medida no funcione, pues de manera exitosa durante la década los años 70 del siglo pasado, cuando el Ayuntamiento del Distrito Nacional normaba la actividad transporte de Carros Conchos, funcionaba a la perfección, distinguiéndose por el color de la capota los taxis de turno de cada día. Sin embargo, no es lo mismo implementar esa medida de la noche a la mañana, sin tomar en consideración el hecho de que no todo el parque vehicular podía estar sometido a la restricción.

En el próximo artículo citaremos algunos de los factores que más dificultan la agilidad del tránsito en la ciudad de Santo Domingo.

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