Archivo de la etiqueta: Historia

POR UNA NUEVA GENERACIÓN DE CONDUCTORES (Parte 2)

En algunos circuitos interestatales de la Unión Europea, sabemos de la existencia de carreteras, cuyo límite de velocidad lo pone el conductor, o sea, que no existe tal límite. Aún así, son  modernas vías de comunicación dotadas con todas las garantías de perfección en el diseño y la aplicación de la ingeniería de tránsito en su máxima expresión.

En nuestro país, la República Dominicana, se aplican los siguientes límites de velocidad:

  • Desde 80 hasta 100 k/m en carreteras y caminos asfaltados
  • Entre 10 y 15 km/h en áreas escolares
  • Hasta 35 km/h en áreas urbanas
  • Hasta 60 km/h en avenidas principales, elevados, pasos a desnivel y túneles.

Estos límites se han establecido como velocidad máxima, basados los mismos en las limitaciones de nuestras vías de comunicación, la economía de combustible y las mayores precariedades en el tradicional mantenimiento de las vías que adolecemos.

LA REALIDAD URBANA ACTUAL

Desde la época colonial a la fecha, el trazado vial urbano en la ciudad de Santo Domingo, comparado al Ovandino de otrora, ha evolucionado muy poco, por  no decir casi nada. Esta dramática aseveración  se puede apreciar observando que las vías no han evolucionado al unísono con el propio vehículo que las utiliza para desplazarse, cada vez a velocidades superiores a la anterior.

Vivimos en la época del ahorro del tiempo, pero la lentitud con que se produce nuestro desplazamiento de un punto de origen a nuestro destino, nos está restando el valioso tiempo para dedicárselo a la familia, la recreación, los deportes, al descanso, etc.

La hora pico actual se produce en tres intervalos:

  1. En las primeras horas de la mañana
  2. Al medio día
  3. Al atardecer

La misma ronda aproximadamente las 7-8 horas de duración y existen un sinnúmero de teorías de porqué es tan prolongado el tiempo pico (horas de mayor demanda de medios de transporte), en una ciudad cuyo recorrido urbano solo tiene unos 20 kilómetros de Este a Oeste y menos de 10 kilómetros desde el Malecón hasta Villa Mella (Dirección Norte-Sur).

Sin  necesidad de ser un experto en tránsito y transporte, podemos aseverar que hay sinnúmeros razones, algunas de las cuales citaré más adelante, siendo una de las de mayor peso, el hecho de que salimos todos a la vez a ocupar las vías para llegar de un lugar a otro, cuando nos dirigimos a la escuela, el colegio, los trabajos, las empresas, la recreación, el turismo, las entregas de mercancías, etc.

Los gobiernos, hasta el momento sin éxito, han implementado algunas medidas para frenar el congestionamiento de las vías en las horas pico. Por mencionar una de ellas: en varias ocasiones han tratado de hacer circular los vehículos en días laborables, atendiendo al terminal par o none de la placa. Recuerdo una de esas desafortunadas medidas, la cual se realizó impulsivamente, en respuesta a los editoriales de un comentarista noticioso. Y no se trata de que la medida no funcione, pues de manera exitosa durante la década los años 70 del siglo pasado, cuando el Ayuntamiento del Distrito Nacional normaba la actividad transporte de Carros Conchos, funcionaba a la perfección, distinguiéndose por el color de la capota los taxis de turno de cada día. Sin embargo, no es lo mismo implementar esa medida de la noche a la mañana, sin tomar en consideración el hecho de que no todo el parque vehicular podía estar sometido a la restricción.

En el próximo artículo citaremos algunos de los factores que más dificultan la agilidad del tránsito en la ciudad de Santo Domingo.

Anuncios

POR UNA NUEVA GENERACIÓN DE CONDUCTORES (Parte 1)

Por medio de la presente, sometemos a la consideración de nuestros lectores, algunas posibles soluciones a la grave problemática del tránsito y el transporte que afectan a la más vieja urbe del nuevo mundo. Nos proponemos analizar inextenso esta problemática que concita diariamente  nuevos desafíos tanto para las autoridades y organismos nacionales y locales del ramo, así como para los conductores independientes y  para los usuarios y suplidores de medios de transporte masivos, colectivos y  para la ciudadanía en general.

Nuestra primera sugerencia es la creación de un Ministerio de Tránsito y Transporte, que aglutine a todos los organismos que actualmente manejan por separado lo relativo a las políticas del ramo. Dicho Ministerio fungirá como organismo rector, terminando así con la tradicional cultura del individualismo y las ejecutorias unilaterales de los organismos, sin tomar en cuenta a los demás y de nunca ponerse de acuerdo aunando esfuerzos tendentes a eficientizar un servicio que al correr de los años involuciona.

En toda esta problemática, existe una palabra clave que sería la panacea para los males ancestrales que padecemos “EDUCACION VIAL”.

PREÁMBULO HISTÓRICO:

La ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Primada de América, tal y como la conocemos, data de los albores del siglo XVI, cuando una plaga de hormigas, se dice, obligó a su traslado desde la parte oriental al lado occidental del río Ozama.

Se atribuye su trazado urbanístico al notable comendador Fray Nicolás de Ovando.

Por razones históricas y por declaración de la UNESCO (1989) como patrimonio de la humanidad, esta ciudad colonial, ha sufrido muy poca variación en el concepto de su vialidad desde su trazado original a la fecha.

Sin embargo, no podemos decir lo mismo con relación al resto de la ciudad, que con menos de cuatro kilómetros cuadrados de extensión original, ahora ocupa un área estimada de más de 400 kilómetros cuadrados, la cual abarca al gran Santo Domingo y sus provincias (Polígono central D.N, Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte y Santo Domingo Oeste).

Este crecimiento a destajo de la ciudad, sin la presencia de un plan regulador (ausente hasta hace poco tiempo) trajo como consecuencia el ensanchamiento de la ciudad, proliferando los arrabales y los cordones de miseria tal y como los conocemos hoy día, presentes en más de 100 barrios que forman una telaraña urbana y suburbana, la cual adquirió ribetes dramáticos después de la caída de la tiranía Trujillista más allá de los años sesenta, hasta el presente.

En el próximo artículo, hablaremos acerca de la problemática del tránsito y transporte urbano de nuestros días.